
"Ayúdenme!" - grité unas diez veces pero no oí respuesta, debió ser que no había nadie cerca. Quisiera entenderlo de una vez, es complicado cuando dices entregar tanto y no recibir nada a cambio. Ese día pude comprobar que el sufrimiento de los demás no me es indiferente.
Sabes? Nunca pensé que la historia terminaría de esta forma, con gritos, golpes, insultos entre medio... Como si de pronto alguien externo fuese capaz de ensuciar todo aquello que tanto cuidamos, y sí, de alguna manera matarlo.
"Y derrepente todo es tan extraño", esa frase me da vueltas una y otra vez, al igual que tu cara diciéndome tantas cosas, con lágrimas rodando por tus mejillas, con una tristeza infinita que nunca, escúchame bien, nunca quise provocar en ti. Creo que deberíamos hablar, pero no sé cómo empezar, ni qué decir. No te imaginas lo que siento sin tener la certeza si recuerdas o no lo que ocurrió... No fue el día que queríamos, porque cuando me desperté tenía ganas de compartir con todos, pero extrañamente toda la semana tuve un presentimiento, un presentimiento que claro, ese día, se hizo realidad.-
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada