Se dio así porque Dios quiso, porque tú quisiste o porque los dos quisimos. Y te veo caminar, reír y hablar como antes, como si el tiempo no hubiera pasado por nosotros, como si fuéramos los mismos de antes.
Siento realmente el haber aceptado las cosas con ese orgullo de por medio, a veces el respetar tanto la decisión del otro no te lleva a ningún lado, sólo a perder. Todas las noches antes de dormir te pienso, todas las mañanas cuando despierto te pienso, creo realmente que todo el día, inútilmente, te pienso, pero jamás voy a decírtelo. Muero de miedo por lo que pueda ocurrir, es tanto así que prefiero quedarme como estoy, porque creo que podría estar un poco mejor, pero me asusta la probabilidad de terminar peor y volver a como estaba.
Amaría, sin duda, gritarle a los cuatro vientos lo que siento, que esto no hubiera terminado, que tan sólo pudiéramos tener una nueva oportunidad para hacer las cosas bien, porque de todas las cosas que sentí no haber mostrado, la peor es haberte dejado ir y no haber hecho nada, creo que nunca debí permitirte partir. ¿Y si sólo no se acabara esta noche? ¿y si tuviéramos una oportunidad para hacer las cosas bien? Te juro no la desperdiciaría, porque la única verdad de todo esto es que no quiero ir a casa sin ti.


